El antiguo Monasterio de Nuestra Señora del Carmen, conocido popularmente como el convento de las Monjas Carmelitas, es uno de los edificios religiosos más destacados de Banyoles. La comunidad carmelita se estableció en la ciudad en el año 1643 y, durante más de tres siglos, este espacio ha sido un centro de vida contemplativa, oración y recogimiento, además de contribuir al crecimiento de la villa más allá del núcleo medieval.
El conjunto destaca por su arquitectura austera y funcional, característica de las órdenes religiosas de clausura, con una iglesia de una sola nave y las dependencias conventuales organizadas en torno a un claustro interior.