El Puig de Sant Martirià, con 242 metros de altitud, es una montaña situada al norte de Banyoles que ofrece una vista espectacular de toda la comarca del Pla de l’Estany. Este punto de observación, con una panorámica de 360 grados, permite ver desde los Pirineos hasta la serralada Transversal, con montañas emblemáticas como el Canigó y el Mare de Déu del Mont. Se considera el mirador por excelencia de la ciudad y uno de los mejores lugares para disfrutar de un paisaje diverso que incluye el Alt Empordà, el Baix Empordà y otras zonas cercanas.
En la cima del Puig se encuentran las ruinas del Convent Vell, un lugar de gran importancia religiosa desde el siglo XIII, dedicado a Sant Martirià, patrón de Banyoles. Este convento fue ocupado por varias órdenes religiosas y desempeñó un papel fundamental hasta el siglo XIX. Además de las ruinas, destaca el solitario roble de Teixidor y uno de los pocos campos de olivos que sobrevivieron a la gran ola de frío de 1953, que afectó la comarca.
Las laderas del Puig de Sant Martirià están cubiertas de vegetación natural como encinas, romero y matas de tomillo, que complementan este entorno tan especial. Es un lugar de gran belleza y tranquilidad que ofrece una gran variedad de actividades al aire libre, así como una profunda conexión con la historia y la naturaleza de Banyoles.
Esta ubicación es muy valorada no solo por los turistas, sino también por los habitantes de la región que disfrutan de las vistas y la rica historia del lugar.