La Font Pudosa es una fuente de aguas con propiedades curativas, que emiten un olor muy fuerte y su sabor es singular, debido a su contenido de gas sulfhídrico o sulfuro de hidrógeno (hedor de huevos podridos o de bomba fétida).
La primera referencia que se tiene de la Font Pudosa data de 1419, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando se reconoció el poder que tenían sus aguas de curar enfermedades. Desde entonces acudieron regularmente enfermos en busca de sanación y a mediados del siglo XIX se construyó un balneario, del que todavía quedan algunos restos, que se convirtió en el punto de máxima atracción turística de Banyoles y que permaneció abierto hasta la década de los años 50 del siglo XX.
Al no ser clorada, el agua de la fuente no es potable, pero muchos bañolinos aún beben diariamente de esta fuente cuando mana.